miércoles, 26 de agosto de 2009


La vida es un delicado equilibrio de fuerzas en pugna. Las relaciones humanas son finísimas hebras de cariño entrelazadas y atadas unas a otras.
En un instante todo puede cambiar.

Algo se puede unir.
Algo se puede cortar.
Algo se puede cruzar.
Algo se puede separar.

Cuando me pongo a pensar sobre que es lo que me tiene hoy acá parado sobre este suelo, llego a la conclusión de que todo es un gran acto improvisado.
Que nunca hubo pasado. Que nunca habrá futuro. Que siempre está el presente.

Que el destino es una parábola, reflejo del deseo. Cuando me interrogo sobre mi vida, la respuesta que me doy es siempre la misma: “Nunca imaginé todo esto” No reniego de lo que vivo. Solo les digo que no veo indicios del rumbo que tomará mi vida. Hay situaciones que parecen más estables que otras pero, de todas maneras, todo es posible. A veces me gusta “no saber”, otras veces no me gusta. Algunas veces imagino, deseo y pido lo que quiero. Otras veces prefiero no ilusionarme, no hacer castillos en el aire. Pero entiendo que es algo inevitable y hasta necesario para mantener vivo el fuego del deseo.

Un ejemplo de todo lo que dije es el siguiente: Hace 5 minutos no tenía idea que iba a escribir esto. Y, ahora, no tengo idea como terminarlo.

No tengo nada asegurado.

martes, 25 de agosto de 2009


Hay momentos en los que me pongo a pensar que no existe en el mundo otra persona como vos, una persona que desde el primer momento en el que la conocí, despertó en mí el sentimiento más hermoso que pude haber sentido. Eso tan especial, tan hermoso, que solo estando con vos a mi lado lo puedo sentir.

Es algo tan profundo que cada vez que te veo siento esa alegría, esa felicidad, esa energía que me dice que sos lo que siempre soñé, que me hace temblar de felicidad, me hace sentir lo hermosa que puede ser la vida estando a tu lado.

Que lindo es a la vez, sentir que me querés, mirar esos ojos en los cuales veo cada día, reflejados en ellos el amor, ese amor el mismo que siento yo al verte. Seria difícil tratar de explicar con palabras lo inmenso y profundo que es mi amor por vos, sería difícil pensar que pueda existir una vida en la que yo no me encuentre junto a vos, alejado, de tus labios, de tu piel, de todo lo que en conjunto formas, lo que sos para mi solo se puede describir con palabras, pero estas palabras son solo palabras que al compararse con la realidad serían palabras vacías, porque las palabras sobran cuando se trata de describir a una persona tan maravillosa como vos. Sos mi inspiración, mi gran verdadero y único amor, sos lo mejor que me paso en la vida, sos y serás lo mas importante para mi hoy, mañana y siempre.

Te amo Milagros.

Nicolás.

domingo, 23 de agosto de 2009


Hoy no tengo ganas de aparentar ser lo que no soy.
Hoy, simplemente, me importa un bledo lo que vos pienses de mí.
Me importas muchísimo, pero no está en tela de juicio el hecho que yo te interese.
No tengo miedo de decirte: “Soy un manojo de temores y ansiedades.”
No me preocupa contarte que no entiendo como me mantengo en pie, cuando sé que me desgarro por dentro.
¿Nunca te conté que rayo la Ciclotimia?
¿Acaso no sabías de mi soberbia?
De seguro no te conté que mi ateísmo se funda en el desencanto por la vida.
Hoy simplemente no me interesa “hacerme mala fama”.
¿Sabías que cuando me tengo que callar, hablo y cuando tengo que hablar me cayo? Totalmente inoportuno de mi parte.
Mi mascara favorita es la del “despreocupado adolescente” que sabe lo que hace y es seguro en todo.
No sé que hacer cuando estoy enfrente a la mujer que quiero. Soy tímido.
No soy yo mismo, oculto cosas que no me doy cuenta cuales son.
Soy pesimista, malhumorado y algo histérico.
Soy tan maduro como infantil. Osea cambiante, por lo tanto, impredecible.
Independiente en la teoría y dependiente en la práctica.
Demasiado sensible, demasiado fuerte.
Si vivo buscando el equilibrio es por que vivo desequilibrado.
Armando un rompecabezas, siempre incompleto. Rellenado con partes que no encajan pero que tapan los espacios vacíos.
Trataba de estar a la moda, pero ¿Sabés una cosa? ¡No encajo en esta sociedad de mierda!
No tengo identidad nacional, ni partidaria.
Soy egoísta.
Nunca me importa lo que los demás piensen de mi, excepto un par de personas.
Puedo ser cruel, lascivo con mi lenguaje. Y me gusta
Generalmente, cuando estoy de mal humor, me la agarro con alguien que no tiene nada que ver y no paro hasta sentirme satisfecho.
No soy mentiroso, pero suelo ocultar “información” por miedo, inseguridad, beneficio etc.
Soy testarudo, algo ciego y por momentos, manipulable.
Soy un acomplejado con el sexo. No me gusta lo casual, busco el momento ideal, doy vueltas, soy inseguro.
Soy poco espontáneo, demasiado racional, muy analítico.
Soy contradictorio cuando me expreso.

----------------------------------------------------------------------------------
De verdad, me hubiese encantado agradarte pero, no quiero jugar a venderte simulacros.
Si hay algo que aprendí es que mantener una “mascara” demanda gran cantidad de energía psíquica y que esta energía es limitada. Por lo tanto, las máscaras se caen con el tiempo y queda a la intemperie la raíz de lo que somos.
Si ocultamos/disfrazamos/mentimos lo que somos, cuando la mascara se cae, quedamos ridículamente desnudos. Mentirse a uno mismo es una forma de vida mediocre y ser descubierto es la humillación total.
Yo sé que vos tenés defectos, pero no me importan, no los voy a buscar. Quiero que me sorprendan, así me obligan a improvisar. Todo sobre la marcha, así es más interesante y genuino.

Por mi parte, te interese o no, me tomé el doloroso trabajo de exponerme en bruto. Todos mis defectos, lo peor, mi lado oscuro.
Me anticipé a que me anticipes. No soy amante de las sorpresas y menos si son desagradables.

Esta es mi manera de darte la posibilidad para que huyas de mí, para que me temas, para no agradarte.

Y si te quedas; ésta es mí manera de ayudarte a conocerme.

sábado, 15 de agosto de 2009




Somos ríos de odio desmbocando en alegría. Somos niños jugando en la calle hasta que acabe el día. Somos como canciones sonando en un disco rayado. Somos la cara B de una cinta que nunca ha sonado. Somos Buenos Aires viendo anochecer desde una plaza vieja. Somos la Torre Eiffel encendida un 14 de Febrero. Somos dos inmigrantes hablando un idioma extranjero. Cuando tenga valor para hablar, diré que tengo miedo de vivir sin volver a escuchar como suena un te quiero. Somos el resultado de todo lo que hemos vivido. Somos todo lo que cada noche he soñado contigo. Somos aquel día que nos vimos por primera vez. La esquina en la que te espero. Somos cada semáforo en rojo con beso incluido. Somos un "no te vayas por favor, quedate conmigo". Somos un libro de Picasso y un caballero andante. Somos el Principito que un día se fue de viaje. Como un kamikaze que llora en su última cena. Somos dudas flotando pensando qué vale la pena. Cuando tenga valor para hablar, diré que tengo miedo de vivir sin volver a escuchar como suena un te quiero. Somos el resultado de todo lo que hemos vivido. Somos todo lo que cada dia vivimos.

domingo, 9 de agosto de 2009


Muchas relaciones y escuelas nos han dicho que el egoísmo es un defecto, causante de numerosas formas de sufrimiento. Sin embargo, aquellos que se olvidan de sí mismo, quizás deben conocer y practicar lo que ahora se conoce como “el egoísmo positivo”.
Siga leyendo.

El egoísmo ha sido considerado desde siempre como un defecto, casi un pecado, causante de conflictos y de sufrimiento. De hecho, pocos se sentirían orgullosos de admitir públicamente cualquier tendencia egoísta, pues la educación formal y en especial la educación religiosa, nos insta a ayudar al otro, a desarrollar solidaridad, empatía y sentido de sacrificio. Coincido plenamente con esta necesidad de apoyar a otros, y creo como los budistas de la llamada "Gran Vía, que más que salvarnos solos, debemos aprender a salvarnos todos.

Sin embargo, para poder cargar el peso de otros, es menester aprender a cargar primero nuestro propio peso.

Conozco a muchas personas bien intencionadas, que se han empeñado desde hace mucho en iluminar la casa de los vecinos, sin haber logrado hasta ahora iluminar su propio patrio, sea por descuido, inexperiencia, flojera o incapacidad.

Estas personas, que son muy buenas a la hora de opinar sobre otros y ayudarlos, requieren su propia revisión, su propia introspección, lo cual suele ser ignorado por ellos. Les toca ayudarse a sí mismos y fortalecerse, antes de continuar el camino del liderazgo o del servicio. Esto sólo es posible, desde la honestidad personal, desde la búsqueda de congruencia, que es la que podría llevarlos a tomarse el tiempo para reacomodarse, en un proceso que bien podríamos denominar como el “egoísmo positivo”.

Defino como “egoísmo positivo” como una capacidad que nos permite participar de los diversos contextos de vinculación social, como pareja, familia, empresa y sociedad, sin perder nuestra identidad, sin despersonalizarnos, y sin ceder a la alienación cultural que se deriva de la presión social de inclusión y de la necesidad personal de aceptación y aprobación”. En ese sentido se relaciona con la autoestima pues es una manifestación de valoración y respeto por nuestras necesidades, valores, objetivos e inclinaciones.

Por contraste, el egoísmo negativo es aquel que tiene como rasgo esencial la primacía de lo propio y la indiferencia o subestimación de las necesidades de los demás. La conducta egoísta, desde la perspectiva tradicional es excluyente y arrogante, mientras que desde la visión del egoísmo positivo, todas las personas importan, pero se les quita el poder para dirigir, acaparar o interferir en nuestra vida.

El egoísta positivo elige sus prioridades, y ante la presión externa, establece límites de afinidad, espacio y tiempo. Esto significa que acepta abrir las puertas de su mundo, a todo lo que pueda alinearse o acoplarse en su camino, en vez de modificar sus planes cada vez que alguien lo promueva o lo solicite. Señala quien entra, hasta cuándo y hasta dónde.

El egoísta positivo no es intransigente, no está cerrado al mundo ni a lo nuevo. Tampoco se niega a revisar sus convicciones, que son, de hecho, perfectibles y modificables. Sólo es una persona de visión clara y conducta firme y expresión asertiva. Sabe que sólo a Dios y a él, les corresponde elegir cómo quiere o debe vivir. Y aunque está abierto a escuchar opiniones, no acepta que le sean impuestas.

El egoísta positivo valora la generosidad, pero antes de llevar tu carga, te dirá como puedes llevarla tú mismo, pues piensa que cada persona tiene una responsabilidad que afrontar, y que recostarse de otros, únicamente es válido desde la enfermedad incapacitante, la pobreza extrema, o la digna postura de haber intentado antes el uso de los propios recursos.

Es posible que este tipo de persona, o más bien este tipo de conducta nos incomode, pues su discurso nos empuja a crecer y a desarrolar autonomía. frases como: “Ese es tu problema”, “debiste pensarlo antes”, “enfrenta tus consecuencias”, o “yo te lo dije”, pueden estar vacías de tacto pero están también llenas de dramática verdad. Y como dice el refrán: “la verdad duele”.

Resulta muy fácil criticar a los egoístas positivos, pero si damos una mirada sin prejuicios, veremos que es larga a lista de personas que se sienten autorizados a echarnos sus problemas encima, a entrometerse en nuestras vidas, a dirigirnos, a “sugerirnos” lo que nos convendría, y a sancionarnos si nos empeñamos en actuar de manera independiente, auténtica o diferente.

Muchos amigos, parejas, suegras, compañeros de trabajo o de estudio, vecinos y hasta desconocidos, se atreven a hacer preguntas indiscretas, pedir favores insensatos, o imponernos su visión de las cosas sin que lo hayamos solicitado, y, según afirman “por nuestro propio bien”. Es entonces cuando se requiere un poco de egoísmo positivo”, que los detenga y los ayude a ubicarse” detrás de la raya amarilla”.

Reflexione sobre esto, y si concluye que es usted una de esas persona que se ha lanzado hacia afuera que vive para el mundo y que se ha olvidado de usted, y de sus prioridades, bien puede rescatarse con un poco de la medicina que prescribe “el egoísmo positivo”. Gracias por leerme.