
Reconozco cada enternecer de los ojos de la gente. Me asombro en los paseos de sus miradas, estudio las diferentes formas del iris y sus colores, pero me contraigo tímidamente cuando alguien me descubre robándole el espacio de sus pupilas. . El ojo es un universo cautivador. Un cruce de miradas es la explosión de dos cosmos, aunque idénticos en apariencia, diferentes en lo más profundo de su fondo sí, lo es. La mirada es el Big Bang de donde todo empieza y nada acaba. El útero, el principio de todo amor o todo odio. El fin de la búsqueda de la verdad. La cuna del silencio que detalla sin palabras lo que somos, lo que hemos sido y lo que, sin duda, seremos.


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